Ayudar y perderlo todo: el conflicto de un vecino de la Margen Sur que pelea por su chacra

En una entrevista brindada en FM Austral 106.7, durante el programa La Otra Mirada, Héctor asegura que prestó su terreno a su hermano y hoy convive en medio de una disputa que la justicia aún no resolvió. Más de 20 años de esfuerzo quedaron atrapados en un conflicto familiar que expone una realidad silenciosa.
Río Grande23/02/2026NuevaHoraMagazineNuevaHoraMagazine
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Héctor contó en FM Austral el conflicto que mantiene por la chacra que construyó hace más de 20 años.

En la Margen Sur, donde muchas historias se construyeron a base de trabajo y sacrificio, Héctor lleva adelante una pelea que nunca imaginó tener que dar: la disputa por la chacra que levantó con más de dos décadas de esfuerzo.

Según relató en FM Austral, hace algunos años decidió ayudar a su hermano, a quien había reencontrado después de mucho tiempo. Lo trajo desde Chile, lo recibió en su casa y, cuando terminó de construir una vivienda en su chacra, permitió que se instalara allí junto a su familia.

“Nunca pensé que mi hermano me iba a joder la vida”, dijo con crudeza.

Durante años trabajaron juntos. Criaron animales, hicieron mejoras, compartieron tareas. Héctor cuenta que compró animales, alimento, herramientas y hasta un camión para generar ingresos. La chacra —bautizada “Itatí”, en honor a su hija— fue creciendo con esfuerzo.

Pero con el tiempo comenzaron los conflictos.


De la ayuda al enfrentamiento

Las diferencias económicas y familiares fueron escalando. Discusiones, tensiones y finalmente un quiebre que terminó en denuncias y en una causa judicial.

La justicia, según explicó Héctor, determinó que no existía delito ya que el ingreso a la propiedad había sido con su consentimiento inicial. Sin embargo, eso no resolvió la convivencia ni el conflicto.

Hoy, asegura, convive en el mismo predio en condiciones precarias mientras evalúa iniciar una acción civil de desalojo.

“La justicia dice que no hay delito. Pero la convivencia es imposible”, expresó.


23 años de esfuerzo

Héctor sostiene que adquirió la chacra hace más de dos décadas, cuando pagó mejoras existentes y comenzó a producir a pequeña escala. Durante años trabajó en fábrica y en construcción para sostener su proyecto.

“Me privé de vacaciones muchos años para tener lo que tengo. A mí nadie me regaló nada”, afirmó.

El nombre de la chacra, el cartel, los animales, las estructuras construidas con sacrificio forman parte de una historia personal que hoy se encuentra atravesada por la tensión familiar.


Una convivencia que desgasta

Más allá del aspecto legal, lo que más pesa es el desgaste emocional.

La convivencia es tensa. Los gestos, las diferencias y el conflicto constante impactaron en su salud y en su economía. Sin embargo, asegura que no piensa abandonar el lugar.

“De ahí no me van a sacar”, sostuvo.

Mientras tanto, comenzó nuevamente con pequeños animales y producción, intentando recuperar la normalidad en un contexto complejo.


Cuando ayudar se convierte en conflicto

La historia de Héctor no es solo un problema judicial. Es también una historia sobre los límites de la confianza, sobre lo que sucede cuando un gesto de ayuda termina en enfrentamiento, y sobre la dificultad de resolver conflictos familiares cuando intervienen bienes, años de esfuerzo y proyectos de vida.

En la Margen Sur, como en muchos otros barrios de la ciudad, las chacras y los terrenos representan mucho más que tierra: son trabajo acumulado, identidad y arraigo.

Hoy, Héctor espera que la vía civil pueda darle una solución definitiva. Mientras tanto, continúa viviendo en el lugar que construyó, intentando sostener lo que considera suyo.

Porque a veces, ayudar también tiene un costo. Y no siempre es pequeño.

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