




Infidelidad serial: por qué se repite, las señales de una dinámica dañina y cómo recuperar la autoestima
NuevaHoraMagazine
Una infidelidad puede responder a múltiples circunstancias. Sin embargo, cuando el engaño se repite con diferentes personas durante largos períodos, puede existir un patrón que no necesariamente está relacionado con las cualidades de la pareja. La búsqueda constante de validación, la necesidad de conquista y novedad, la impulsividad o determinadas formas de vincularse pueden estar detrás de estas conductas.
Esto permite derribar una de las preguntas que más lastiman a quien fue engañado: “¿Qué me faltó para que buscara a otra persona?”. Una pareja puede ser afectuosa, compañera, atractiva y comprometida y aun así sufrir una infidelidad. Cuando el comportamiento se repite durante años y con diferentes parejas, resulta especialmente importante observar el patrón de quien engaña en lugar de atribuir automáticamente la responsabilidad a quien fue engañado.
Cuando al engaño se suma la negación
Existe otra dimensión cuando, frente a hechos o evidencias, la respuesta permanente consiste en negar: “eso no pasó”, “entendiste mal”, “es tu percepción” o “estás imaginando cosas”.
Mentir para esconder una infidelidad y hacer que otra persona dude sistemáticamente de aquello que vio, escuchó o comprobó no son exactamente lo mismo. Cuando existe un intento reiterado de cuestionar su percepción de la realidad, puede aparecer una dinámica asociada al denominado gaslighting.
No toda mentira constituye gaslighting y no es posible diagnosticar una relación a partir de una situación aislada. Lo importante es observar si existe un patrón repetido en el tiempo.
Señales de una dinámica que puede estar siendo dañina
Hay determinadas situaciones que merecen atención cuando comienzan a repetirse:
- Dudás constantemente de situaciones que antes habrías considerado evidentes.
- Necesitás acumular cada vez más pruebas antes de confiar en tu propia percepción.
- Después de plantear un hecho concreto, la conversación termina centrada en tus supuestos “celos”, “problemas” o “interpretaciones”.
- La otra persona reconoce solamente aquello que ya resulta imposible negar y modifica su relato a medida que aparecen nuevas evidencias.
- Sentís que necesitás una confesión para poder confiar en lo que vos mismo viste o comprobaste.
- Empezás a pedir constantemente a familiares o amigos que confirmen si estás interpretando correctamente determinadas situaciones.
- Tu autoestima comienza a depender de compararte con las personas involucradas en las infidelidades.
- Dejás de preguntarte qué necesitás vos y gran parte de tu energía pasa a estar destinada a descubrir qué está haciendo la otra persona.
- Vivís en estado de alerta, revisando cambios de comportamiento, horarios, contradicciones o explicaciones.
- La situación comienza a afectar otras áreas de tu vida: descanso, trabajo, relaciones sociales, concentración o capacidad para tomar decisiones.
Ninguna de estas señales aisladas demuestra por sí misma que exista manipulación psicológica. Lo significativo es su repetición, duración y el deterioro que producen en la vida de la persona.
El daño silencioso: dejar de confiar en uno mismo
Después de años de engaños y negaciones puede ocurrir algo particularmente perjudicial: la persona ya no solamente desconfía de su pareja, sino también de sí misma.
“¿Estaré exagerando?”, “¿habré entendido mal?”, “¿será realmente como yo pienso?”. La repetición de estas preguntas puede debilitar progresivamente la seguridad con la que se toman decisiones.
También puede instalarse la necesidad permanente de descubrir la verdad. Cada nueva prueba proporciona tranquilidad durante unos instantes, hasta que aparece una nueva explicación que vuelve a generar dudas.
La conducta infiel de otra persona no determina el valor, el atractivo ni la capacidad de ser amado de quien sufrió el engaño.
¿Cómo comenzar a recuperar la autoestima?
Uno de los primeros pasos es separar los hechos de la valoración personal. Que una persona haya decidido romper reiteradamente los acuerdos de una relación no demuestra que su pareja haya sido insuficiente.
También resulta importante recuperar espacios propios: amistades, actividades, proyectos, autonomía y decisiones que no estén relacionadas con descubrir o controlar lo que hace la otra persona.
Volver a confiar en el propio criterio puede requerir tiempo. Centrarse en hechos concretos, reconocer las propias emociones sin convertirlas automáticamente en “exageraciones” y establecer límites personales ayuda a recuperar seguridad.
Y existe un punto fundamental: no siempre será posible conseguir una confesión. Cuando alguien ha construido durante años una forma de relacionarse basada en negar, minimizar o evadir responsabilidades, intentar obtener finalmente “toda la verdad” puede convertirse en una búsqueda interminable.
El acompañamiento de un profesional de la salud mental puede ser especialmente útil cuando la situación ha producido ansiedad persistente, aislamiento, deterioro de la autoestima o una profunda dificultad para confiar nuevamente en el propio criterio.
Recuperarse no necesariamente comienza cuando la otra persona reconoce lo que hizo. A veces comienza mucho antes: cuando quien fue engañado deja de necesitar la autorización de quien lo niega para confiar nuevamente en sí mismo.


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