




Jóvenes fueguinos que se van a estudiar: “Si sobreprotegemos, dejamos desprotegidos”
NuevaHoraMagazine
La decisión de abandonar Tierra del Fuego para comenzar una carrera universitaria representa uno de los desafíos más importantes para numerosos jóvenes y sus familias. Durante el programa Fortaleciendo Vínculos, emitido por FM Austral 106.7 y Austral City, la licenciada Carmen Roldán conversó con la especialista en orientación vocacional Melina Piccolini sobre el impacto emocional de esta etapa, marcada por el miedo, la incertidumbre y la necesidad de construir una nueva independencia lejos del hogar.
Piccolini explicó que los estudiantes que deben trasladarse a otra provincia enfrentan un doble proceso: adaptarse a las exigencias de la educación superior y, simultáneamente, aprender a desenvolverse en una ciudad desconocida. Administrar dinero, organizar horarios, cocinar, establecer nuevas amistades y afrontar la distancia familiar son responsabilidades que aparecen prácticamente al mismo tiempo. Para los adolescentes fueguinos, esta situación adquiere una dimensión particular debido a las grandes distancias que los separan de sus hogares.
Uno de los puntos centrales del encuentro fue el papel de los padres durante esta transición. Roldán compartió sus inquietudes como madre ante la posibilidad de que una hija continúe sus estudios fuera de la provincia y planteó la necesidad de reconocer los temores de ambas generaciones. La especialista sostuvo que la autonomía debe construirse antes de la partida, mediante responsabilidades cotidianas y conversaciones sinceras, evitando tanto el control excesivo como la indiferencia.
“Si sobre protegemos dejamos desprotegido al niño es una realidad y si nos ausentamos peor”.
— Melina Piccolini, especialista en orientación vocacional.
La conversación también permitió abordar una preocupación frecuente entre las familias: qué sucede cuando un joven no logra adaptarse o manifiesta deseos de regresar. Piccolini advirtió que las dificultades académicas no siempre responden a una elección equivocada de carrera, sino que pueden estar relacionadas con la soledad, la falta de organización o los problemas para integrarse socialmente. En ese contexto, remarcó que volver a casa no necesariamente constituye un fracaso y que el primer año puede requerir mayor flexibilidad, acompañamiento y una revisión de las expectativas familiares.
Otro aspecto significativo fue la presión que pueden ejercer los mandatos familiares sobre las decisiones vocacionales. A partir de las consultas de los oyentes, ambas profesionales reflexionaron sobre aquellos padres que esperan que sus hijos sigan determinadas profesiones o reproduzcan sus propias trayectorias. La especialista planteó que elegir una carrera implica mucho más que buscar estabilidad económica: supone preguntarse quién se quiere ser, qué proyecto de vida construir y qué lugar ocupar en la sociedad.
El intercambio dejó una reflexión especialmente relevante para las familias de Río Grande: preparar a un hijo para estudiar lejos no consiste solamente en conseguir una vivienda o financiar una carrera. También significa enseñarle a tomar decisiones, aceptar sus errores y desarrollar herramientas para enfrentar la incertidumbre. En una provincia donde continuar determinados estudios puede implicar alejarse miles de kilómetros, surge una pregunta inevitable: ¿estamos preparando a nuestros jóvenes para construir su propio futuro o intentando protegerlos de experiencias que necesitan aprender a atravesar?


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