Cuando alquilar se convierte en un problema: negligencia y desidia en Río Grande

Inquilinos pagan su alquiler, pero muchas viviendas llegan con problemas de agua, plagas y mantenimiento deficiente.
15/10/2025NuevaHoraMagazineNuevaHoraMagazine
ChatGPT Image 15 oct 2025, 09_00_43 p.m.

Alquilar una casa debería ser un trámite simple: pagás, recibís la llave y la vivienda está lista para habitar. Pero en Río Grande, Tierra del Fuego, la realidad es otra. Muchos inquilinos descubren que, detrás de la fachada, las inmobiliarias entregan propiedades con problemas graves de mantenimiento.

Un inquilino cuenta su experiencia: “El agua caliente apenas salía, la grifería estaba dañada y cada uso provocaba pérdidas. Pasado un tiempo, el colchón se llenó de chinches. Se hicieron fumigaciones, pero las plagas seguían”.

Situaciones como esta muestran un patrón preocupante: inmobiliarias que deberían garantizar condiciones habitables fallan en su rol. Los propietarios, confiando en la gestión de la agencia, muchas veces desconocen lo que sucede. Los que sufren las consecuencias son los inquilinos, que cumplen con sus obligaciones pero reciben viviendas en condiciones inaceptables.

Especialistas advierten que esta negligencia no solo afecta la comodidad, sino también la salud y la seguridad de quienes alquilan. Problemas de agua, instalaciones defectuosas o plagas persistentes son riesgos evitables si se hiciera un mantenimiento serio y un control efectivo.

En Río Grande, la falta de regulación y seguimiento deja a los inquilinos desprotegidos frente a inmobiliarias que incumplen. Esta situación exige medidas concretas que obliguen a entregar viviendas seguras, limpias y en condiciones de habitabilidad. Porque alquilar no debería ser un riesgo: debería ser un derecho.

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