




A 56 años de su llegada, Darío Haro revive la historia del frigorífico CAP y el crecimiento de Río Grande
NuevaHoraMagazine
RÍO GRANDE.- Hace 56 años, Darío Haro llegó a Río Grande con apenas 17 años para comenzar a trabajar en el frigorífico CAP, uno de los establecimientos que marcó el desarrollo económico de la ciudad durante gran parte del siglo pasado. En una entrevista con La Otra Mirada por FM Austral, compartió recuerdos de aquella etapa y de cómo fue cambiando Río Grande con el paso de las décadas.
Haro recordó que ingresó al frigorífico realizando las tareas más básicas y, con el tiempo, se convirtió en carnicero y luego en capataz, responsable de capacitar a los nuevos trabajadores. Según relató, en los años de mayor actividad el CAP llegaba a emplear a más de 500 personas y durante la temporada de faena se procesaban alrededor de 3.500 ovinos por día. "Había muchísimo movimiento de gente", recordó al describir el ritmo de trabajo que tenía la planta.
El antiguo poblador aseguró que la realidad de la ciudad era muy distinta a la actual. Recordó que el empleo era una constante y que el crecimiento económico se reflejaba en la vida cotidiana. "Toda la gente tenía trabajo", afirmó, al tiempo que rememoró una comunidad donde las puertas de las casas permanecían abiertas porque los vecinos se conocían y se cuidaban entre sí. También evocó los tiempos en que todavía no existía el puente General Mosconi y muchas personas cruzaban el río en bote para llegar al frigorífico.
La actividad del CAP trascendía la producción local. Haro explicó que desde allí se exportaban carnes y lanas hacia distintos mercados internacionales y que incluso viajó en dos oportunidades a Puerto Deseado para realizar cortes especiales destinados al mercado italiano. Además, recordó la llegada de compradores extranjeros que supervisaban personalmente parte de la producción ovina fueguina.
Al recordar más de medio siglo de vida en Río Grande, Haro destacó que el trabajo fue el motor que permitió el crecimiento de la ciudad y llamó a las nuevas generaciones a cuidar ese legado. "Todo lo que se hace es para el bien de todos", expresó al referirse a los espacios públicos y las obras que hoy forman parte del paisaje urbano, convencido de que preservar la historia también significa valorar el esfuerzo de quienes ayudaron a construir la ciudad.



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