Carlos Busemi: "Hay lugares de Río Grande que cuentan nuestra historia y hoy nadie los recuerda"

El antiguo poblador repasó en City a la Parrilla cómo era la ciudad hace más de seis décadas. Habló del frigorífico CAP, la antigua pista de aterrizaje de la Aeroposta, el cruce del río en bote y la importancia de preservar la memoria de los primeros años de Río Grande.
Río Grande18/07/2026NuevaHoraMagazineNuevaHoraMagazine

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Hay historias que no aparecen en los libros, pero permanecen vivas gracias a quienes las vivieron. Carlos Busemi es uno de esos vecinos que guarda en su memoria buena parte del crecimiento de Río Grande. Llegó siendo muy joven al frigorífico CAP y desde entonces fue testigo de una ciudad que pasó de ser un pequeño poblado a convertirse en uno de los principales centros urbanos de la Patagonia.

Durante su participación en City a la Parrilla, Busemi compartió recuerdos que despertaron la nostalgia de muchos vecinos y dejó una reflexión que atraviesa toda la entrevista: la necesidad de conservar el patrimonio histórico de la ciudad.

La Aeroposta y una historia que merece ser contada

Uno de los temas que más apasiona a Busemi es la historia de la antigua Aeroposta Argentina.

Recordó que muy cerca del actual matadero funcionaba la pista donde aterrizaban los primeros aviones que llegaban a Río Grande y lamentó que hoy no exista ninguna referencia que recuerde ese lugar.

"Quedó una sola columna. La otra la tiraron. Eso también es historia y nadie la preserva."

Además, explicó que todavía se conservan algunos vestigios del antiguo acceso al frigorífico CAP y remarcó que muchos de esos elementos forman parte del patrimonio histórico de la ciudad.

Cuando para ir a la escuela había que cruzar el río en bote

Quizás uno de los relatos más impactantes de la entrevista fue el que recordó su infancia.

Busemi contó que, cuando vivía en el frigorífico, para asistir a la escuela debía cruzar el río en bote durante el invierno.

Lo hacían a primera hora de la mañana, incluso cuando el agua estaba cubierta de grandes témpanos de hielo.

"Salíamos a las seis de la mañana. Cruzábamos remando para que el botero pudiera descansar. Antes había témpanos de verdad, no como ahora."

Una escena difícil de imaginar para las nuevas generaciones, pero que formó parte de la vida cotidiana de muchos vecinos.

El frigorífico CAP, el corazón de una época

Gran parte de la infancia y juventud de Carlos transcurrió alrededor del frigorífico CAP.

Allí no solo trabajaban cientos de personas; también se organizaba buena parte de la vida social de la comunidad.

El movimiento del puerto, los barcos que llegaban con mercadería y las temporadas de faena marcaron una etapa fundamental en la historia económica de Río Grande.

Los bailes, el Winco y otra forma de encontrarse

La charla también dejó lugar para los recuerdos más cotidianos.

Busemi evocó los antiguos bailes que se realizaban en los clubes de la ciudad, cuando la música sonaba desde un Winco y las familias acompañaban a los jóvenes.

Con humor recordó la costumbre del "cabezazo", esa forma de invitar a bailar que hoy ya forma parte de otra época.

"El crecimiento fue tan rápido que un día no reconocíamos la ciudad"

Consultado sobre el Río Grande actual, reconoció que disfruta ver el crecimiento de la ciudad, aunque admitió que la transformación fue tan acelerada que muchas veces resulta difícil reconocer aquellos lugares donde pasó su juventud.

"Un día abrías la puerta y aparecían decenas de casillas. El crecimiento fue tan rápido que nos sorprendió a todos."

La memoria como patrimonio

Más allá de las anécdotas, la entrevista dejó un mensaje claro: preservar la historia también significa cuidar los lugares que la hicieron posible.

Para Carlos Busemi, recordar dónde funcionó la pista de la Aeroposta, conservar las antiguas columnas del frigorífico CAP o señalizar esos espacios no es solo un homenaje al pasado, sino una forma de que las nuevas generaciones comprendan cómo se construyó Río Grande.

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