




Pablo Blanco: “Río Grande sin industria no tiene un futuro muy promisorio”
NuevaHoraMagazineTierra del Fuego: más de tres décadas de provincialización y una crisis que preocupa
A más de 35 años del inicio del proceso de provincialización de Tierra del Fuego, el exsenador nacional Pablo Blanco planteó un profundo interrogante sobre el rumbo que tomó la provincia desde la sanción de su Constitución en 1991. Durante una entrevista con Agustín Arcenegui en La Otra Mirada, por FM Austral 106.7, sostuvo que, si bien se produjeron avances institucionales, la dependencia económica respecto del Gobierno nacional continúa siendo uno de los principales problemas estructurales. El dirigente radical reconoció que los distintos espacios políticos que gobernaron la provincia comparten responsabilidades por la situación actual y cuestionó el crecimiento del Estado sin una transformación productiva que permita generar nuevas oportunidades laborales.
Blanco describió un escenario especialmente preocupante para Río Grande, donde la pérdida de actividad industrial, las dificultades del sector hidrocarburífero y la falta de inversiones amenazan el futuro económico de la ciudad. Según su percepción, numerosas familias están abandonando la provincia ante la imposibilidad de encontrar trabajo, un fenómeno que consideró particularmente grave por el impacto social que podría tener a largo plazo. Incluso comparó la situación actual con la crisis de 2001 y expresó su preocupación por el deterioro económico de la zona norte. Aunque sus declaraciones reflejan una evaluación política y personal, ponen sobre la mesa un debate fundamental: qué alternativas productivas puede desarrollar Río Grande para reducir su dependencia de la industria electrónica y del empleo público.
“Río Grande sin la industria y con la actividad petrolífera como está, donde la mayoría de los recursos no le corresponden a la provincia, yo no le veo un futuro muy promisorio a Río Grande.”
— Pablo Blanco, exsenador nacional por Tierra del Fuego.
El puerto de Río Grande y la distribución de los recursos
Uno de los cuestionamientos más contundentes de Blanco estuvo dirigido a la distribución territorial de las inversiones provinciales. El exlegislador sostuvo que una parte importante de los recursos del Fondo para la Ampliación de la Matriz Productiva Fueguina se origina en la actividad industrial de Río Grande, pero consideró que las inversiones realizadas no reflejan adecuadamente las necesidades de la zona norte. En ese contexto, defendió la construcción del puerto de Río Grande como una obra estratégica para generar empleo, atraer inversiones y ampliar las posibilidades de desarrollo económico. También cuestionó que se evalúe destinar recursos vinculados a la reconversión productiva a sistemas de videovigilancia, al considerar que, aunque la seguridad pública es importante, ese tipo de inversiones no responde directamente a la finalidad de transformar la estructura económica provincial.
La mirada de Blanco también alcanzó al funcionamiento del Estado y al vínculo entre el Gobierno provincial y los municipios. Si bien reconoció que la Municipalidad de Río Grande continúa cumpliendo con sus obligaciones en un contexto de restricciones presupuestarias, señaló que la ciudad perdió parte de la capacidad de crecimiento y ejecución de obras públicas que caracterizó a otras etapas. En paralelo, volvió a manifestarse a favor de una reforma de la Constitución provincial, aunque cuestionó duramente el procedimiento político utilizado para impulsarla. Según explicó, una modificación institucional de semejante importancia requiere debate público, consensos mínimos y acuerdos que trasciendan las conveniencias circunstanciales de los gobiernos.
Un radicalismo debilitado y la necesidad de acuerdos políticos
En el tramo final de la entrevista, Blanco analizó la situación de la Unión Cívica Radical y expresó su preocupación por la pérdida de identidad y representación nacional del partido. Cuestionó el acercamiento de determinados dirigentes radicales al Gobierno de Javier Milei y consideró que la falta de una figura convocante y de un proyecto político nacional está debilitando a una fuerza con una extensa trayectoria institucional. También recordó las divisiones que atravesó Juntos por el Cambio y señaló que las disputas internas entre sus principales referentes perjudicaron la representación electoral del espacio, particularmente en Tierra del Fuego. A pesar de ese diagnóstico, aseguró que continúa vinculado a la actividad partidaria y que no contempla abandonar la política.
Más allá de las críticas a los gobiernos, las diferencias entre espacios partidarios y las discusiones sobre responsabilidades históricas, la entrevista dejó expuesto un problema que atraviesa a Tierra del Fuego: la dificultad para construir acuerdos duraderos sobre su desarrollo económico. Blanco planteó la necesidad de establecer objetivos comunes que permitan superar los enfrentamientos políticos y definir qué provincia se pretende construir. Su reflexión obliga a mirar más allá de las próximas elecciones: si después de más de tres décadas de autonomía provincial Río Grande continúa dependiendo de las mismas actividades económicas, ¿cuánto tiempo más puede esperar para construir un futuro productivo diferente?


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