




Chinches de cama en Río Grande: una plaga que avanza en silencio
NuevaHoraMagazine
Las chinches de cama se han convertido en una preocupación creciente en Río Grande, aunque todavía existe cierto silencio alrededor de una problemática que afecta a numerosas familias. Así lo advirtió Francisco José Zamora, especialista en manejo de plagas urbanas, durante una entrevista con Agustín Arcenegui en La Otra Mirada, por FM Austral 106.7. Según explicó, en los últimos cuatro o cinco años aumentaron considerablemente las consultas y los tratamientos, hasta el punto de considerar que la plaga ya está instalada en la ciudad.
Zamora, quien cuenta con décadas de experiencia en el sector, explicó que las chinches no están relacionadas necesariamente con la falta de higiene ni con las condiciones económicas de las familias. Estos insectos se alimentan de sangre y pueden trasladarse mediante ropa, camperas, muebles y pertenencias personales. Además, advirtió que las características de las viviendas fueguinas, especialmente sus paredes huecas y sistemas de calefacción, pueden favorecer su permanencia y reproducción. El especialista señaló que también recibe consultas desde Ushuaia y Tolhuin, aunque sus observaciones no constituyen un relevamiento estadístico de la provincia.
Uno de los aspectos más preocupantes es la dificultad para detectar una infestación en sus primeras etapas. Las chinches pueden esconderse detrás de zócalos, enchufes, cuadros, pisos y muebles, mientras que sus picaduras suelen confundirse con reacciones alérgicas. Zamora sostuvo que muchas personas descubren el problema varios meses después de su aparición, cuando los insectos ya pueden haberse dispersado por distintos sectores de la vivienda. Durante la entrevista insistió en que la detección temprana resulta fundamental para facilitar el control y evitar tratamientos prolongados.
“No vive de la mugre, vive de la sangre”.
— Francisco José Zamora, especialista en control de plagas urbanas.
Frente a esta situación, el profesional cuestionó la práctica de comprar insecticidas y aplicarlos sin conocer las características de la infestación. Explicó que el control requiere una inspección exhaustiva, aspirado, tratamiento adecuado de la ropa y utilización de productos autorizados bajo supervisión especializada. También advirtió sobre la resistencia de las chinches a determinados insecticidas y los riesgos de intoxicación asociados con aplicaciones incorrectas. “Siempre hay que consultar a un profesional, no es tan solo comprar una máquina de fumigadora y comprar el producto”, remarcó. La aplicación de productos químicos, señaló, debe formar parte de un procedimiento integral y no reemplazar las tareas previas de preparación de la vivienda.
La entrevista también dejó planteada una cuestión social: la falta de información y la vergüenza pueden contribuir a que el problema permanezca oculto. Zamora consideró necesario desarrollar campañas de concientización que permitan reconocer las señales de una infestación, actuar oportunamente y evitar gastos innecesarios. Según explicó, las chinches de cama no son reconocidas como transmisoras habituales de enfermedades infecciosas, pero pueden provocar reacciones cutáneas y afectar el descanso y la calidad de vida. En una ciudad donde el frío suele alimentar la falsa idea de que determinadas plagas no pueden sobrevivir, el desafío es dejar de tratar el tema como una vergüenza doméstica y comenzar a reconocerlo como un problema que requiere información, prevención y respuestas responsables.


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