El 10 de diciembre de 2023 Javier Milei asumió la presidencia con una promesa clara: reducir el tamaño del Estado, ordenar la economía y terminar con lo que definió como “el modelo del déficit permanente”. A poco más de dos años de aquella asunción, y ya en el inicio de su tercer año de mandato, el balance provisorio de su gobierno combina logros parciales, costos sociales y desafíos aún abiertos.
Inflación y orden macroeconómico
Uno de los principales ejes que el Gobierno exhibe es la desaceleración de la inflación. Tras niveles críticos en los primeros meses de gestión, los indicadores muestran una baja sostenida en términos interanuales, presentada como resultado del ajuste fiscal, la liberalización de precios y el control del gasto público.
Sin embargo, esa mejora macroeconómica no se refleja de manera uniforme en la vida cotidiana. Servicios como transporte, alquileres, tarifas energéticas y salud continúan presionando sobre los ingresos, generando una brecha persistente entre los indicadores económicos y la percepción social.
Actividad económica y empleo
El proceso de ajuste impactó de lleno en la economía real. Sectores como la construcción, el comercio y las pequeñas y medianas empresas muestran dificultades para sostener niveles de actividad y empleo. El cierre de empresas y la pérdida de puestos de trabajo formales se transformaron en uno de los puntos más sensibles de la gestión.
La tensión entre estabilizar la macroeconomía y reactivar el entramado productivo sigue siendo uno de los dilemas centrales del modelo económico actual.
Gobernabilidad y política
Con minoría legislativa propia, el oficialismo debió negociar con otros espacios políticos para avanzar con leyes clave y la aprobación del presupuesto. Esa dinámica condicionó el ritmo de las reformas y obligó a acuerdos que, en algunos casos, moderaron el alcance de las propuestas originales.
Aun así, el presidente logró imponer agenda y marcar el debate público, apoyado en un estilo confrontativo y una comunicación directa que interpela tanto a seguidores como a detractores.
Relación con la sociedad
El rumbo del Gobierno genera reacciones contrapuestas. Mientras una parte de la sociedad acompaña la orientación económica y el discurso antiestatista, otros sectores expresan preocupación por el impacto social del ajuste, la reducción de políticas de contención y el deterioro del poder adquisitivo.
Las protestas sociales, reclamos gremiales y demandas de distintos sectores reflejan un clima de tensión que convive con la expectativa de estabilidad económica futura.
Lo que viene
En el plano internacional, el presidente busca posicionarse como referente de un modelo liberal, mientras en el plano interno el desafío es consolidar la estabilidad sin profundizar la fractura social.
El interrogante central sigue abierto: si el orden macroeconómico alcanzará para traducirse en crecimiento, empleo y mejora en la calidad de vida, o si el costo social del ajuste terminará condicionando la viabilidad política del proyecto.
Comenzando su tercer año de mandato, el gobierno de Javier Milei transita un equilibrio frágil entre números que muestran señales de mejora y una realidad social que continúa reclamando respuestas. El desenlace de esa tensión será determinante para el futuro inmediato del país.

































