




Tierra del Fuego: ¿dónde están las mujeres que quieren gobernar?
NuevaHoraMagazine
Muchos partidos. Muchos candidatos. ¿Y las mujeres?
Tierra del Fuego comienza a moverse electoralmente.
Aparecen nuevas agrupaciones, se construyen alianzas, se anuncian aspiraciones y algunos dirigentes ya se imaginan ocupando el sillón de la Gobernación en 2027.
Jorge Lechman, Gustavo Ventura, Martín Pérez, Walter Vuoto, Agustín Coto.
Distintos espacios. Distintas propuestas. Distintas trayectorias.
Pero algo llama la atención.
Los principales nombres que aparecen en la discusión son todos hombres.
Y entonces surge una pregunta que parece haber quedado fuera de las conversaciones políticas:
¿Dónde están las mujeres que quieren gobernar Tierra del Fuego?
Antes reclamaban protagonismo. ¿Y ahora?
Durante años, las organizaciones de mujeres fueron protagonistas de debates políticos, movilizaciones, campañas y reclamos por mayor participación.
Se hablaba de igualdad. De romper estructuras. De conquistar espacios históricamente ocupados por hombres.
Pero hoy, cuando comienza a discutirse quién conducirá la provincia durante los próximos años, ese protagonismo no se refleja con la misma fuerza en los nombres que se posicionan para la Gobernación.
¿Qué cambió?
¿Las mujeres dejaron de disputar los lugares de mayor poder?
¿Los partidos volvieron a concentrar sus decisiones en los dirigentes de siempre?
¿O hay referentes con capacidad de conducción que siguen sin encontrar espacio dentro de sus propias estructuras?
No alcanza con haber reclamado participación durante años si, cuando llega el momento de discutir el poder, esas voces quedan fuera de la conversación.
Una pregunta que también incomoda a la militancia
Hay otra discusión que merece darse.
Durante mucho tiempo existieron organizaciones, estructuras y programas con apoyo económico del Estado destinados a promover derechos, participación y políticas de género.
Con el cambio de gobierno nacional, parte de ese financiamiento desapareció o sufrió fuertes recortes.
Pero una cosa es perder recursos para desarrollar actividades y otra muy distinta es perder convicciones.
¿Hasta qué punto las organizaciones lograron construir autonomía política?
¿Pudieron transformar la movilización social en proyectos propios de gobierno?
¿Surgieron nuevos liderazgos capaces de disputar el poder?
Estas preguntas no significan que las mujeres hayan militado por dinero. Afirmarlo sin pruebas sería injusto.
Lo que sí corresponde preguntar es por qué tantas demandas de representación todavía encuentran dificultades para traducirse en candidaturas de conducción.
Porque reclamar un lugar en la política es importante. Pero disputar las decisiones también lo es.
La provincia que tuvo una gobernadora
Tierra del Fuego tiene un antecedente que no puede ignorarse.
En 2007, Fabiana Ríos se convirtió en la primera mujer elegida gobernadora de una provincia argentina.
No estamos hablando, entonces, de una posibilidad desconocida para nuestra sociedad.
Ya ocurrió.
Y ocurrió acá.
Por eso la pregunta adquiere todavía más fuerza.
Si Tierra del Fuego pudo elegir una gobernadora hace casi veinte años, ¿por qué hoy los principales proyectos electorales vuelven a estar encabezados públicamente por hombres?
¿No hay mujeres preparadas?
¿No tienen aspiraciones?
¿O las estructuras partidarias siguen funcionando de manera que los lugares principales quedan reservados para determinados dirigentes?
"La igualdad no se demuestra solamente incluyendo mujeres en las listas. También se demuestra cuando tienen la posibilidad real de conducir, decidir y gobernar."
Reflexión editorial de La Otra Mirada - FM Austral 106.7
Los partidos también tienen que dar explicaciones
La discusión no debería recaer únicamente sobre las mujeres.
También debe dirigirse a quienes conducen los partidos políticos.
Al peronismo. A La Libertad Avanza. Al Movimiento Popular Fueguino. A FORJA. A Somos Fueguinos. A Provincia Grande. A los nuevos espacios que prometen renovar la política.
¿Están promoviendo liderazgos femeninos para los principales cargos ejecutivos?
¿Existen mecanismos reales para que una dirigente pueda competir internamente?
¿O la participación femenina termina concentrada en listas legislativas, acompañamientos de fórmulas y funciones secundarias?
Porque una cosa es hablar de igualdad en un documento partidario.
Y otra es compartir el poder cuando llega el momento de decidir quién encabeza.
La verdadera renovación todavía tiene una deuda
La discusión merece instalarse ahora, antes de que los partidos terminen de definir sus candidaturas.
Porque una vez que los nombres estén elegidos, las alianzas cerradas y los lugares repartidos, será demasiado tarde para preguntarse por qué las mujeres volvieron a quedar fuera de los espacios principales de decisión.
No se trata de exigir que una mujer sea candidata solamente por ser mujer.
Se trata de preguntarnos si todas las personas con capacidad, trayectoria y proyectos cuentan realmente con las mismas oportunidades de competir.
Tampoco se trata de desconocer a las mujeres que hoy participan activamente de la vida política fueguina.
Se trata de mirar hacia los espacios de mayor decisión.
Porque mientras los partidos hablan de renovación, las conversaciones sobre el futuro de Tierra del Fuego parecen girar alrededor de nombres conocidos.
Y eso debería interpelar tanto a los dirigentes como a las propias organizaciones políticas.
¿Dónde están las mujeres que quieren conducir la provincia? ¿Quiénes les abren las puertas? ¿Y quiénes todavía se las cierran?
La renovación política no se demuestra solamente creando partidos nuevos o cambiando los nombres de las alianzas.
Se demuestra ampliando las oportunidades de participación y permitiendo que nuevos liderazgos disputen verdaderamente el poder.
Porque si después de tantos años de hablar de igualdad los lugares donde se toman las decisiones siguen ocupados siempre por los mismos, entonces todavía tenemos una discusión pendiente.
Y quizás la pregunta más incómoda no sea por qué las mujeres no aparecen.
Quizás sea quiénes están decidiendo que no aparezcan.


Editorial | La Otra Mirada – Nueva Hora Magazine
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